A finales de 2006 llegaba a mis manos Xbox 360 y, aunque llegaba casi de casualidad, se quedaría para ser una de las plataformas con las que más he disfrutado en toda mi vida.
Hasta entonces la marca Xbox había pasado por delante de mi sin pena ni gloria pero, he de reconocer que nunca había cogido uno de sus mandos. Conocía la saga Halo, Ninja Gaiden y en más de una ocasión había sido espectador en alguna partida pero, lo que nunca había imaginado hasta entonces es que acabaría siendo mi plataforma principal de videojuegos durante años.
En 2006, con Playstation 2 y Gamecube en casa, la "next-gen" empezaba a enseñar los dientes. Microsoft acababa de lanzar al mercado Xbox 360, evolución natural de la Xbox original; Nintendo lanzaría Wii esas mismas navidades y Sony andaba preparando el lanzamiento de la que para mi es, a día de hoy, una de las plataformas con peor experiencia de juego que he tenido, Playstation 3. Para alguien con una enfermedad como la mía con los videojuegos esos meses eran clave, Wii no me convencía, Xbox la desconocía y lo que de momento había mostrado Sony no llamaba mi atención lo suficiente como para el desembolso que supondría.
Todo cambió una tarde, como las de antes, una de esas en las que un amigo te llamaba para jugar a la consola aunque, lo verdaderamente importante ese día era la novedad. Todos los que vivimos los videojuegos sabemos que existen pocas cosas tan fieles como un "Nintendero" y, el hecho de que la persona de la que os hablo lo fuese hizo que su decisión llamase rápidamente mi atención. Aún sin estar en el mercado estaba claro que Wii era una apuesta diferente pero, un momento ¿un fanático de la gran N escogiendo una plataforma distinta como principal para la next-gen? ¿qué había pasado? ¿qué había cambiado?
Al llegar a su casa vi que el culpable de tal decisión había sido un pack recién lanzado al mercado, Xbox 360(20 Gb) + Gears of War. El hecho de que un shooter fuese el juego responsable de su decisión llamó aún más mi atención. No me malinterpretéis pero, aunque ya antes había disfrutado con algún juego del mismo genéro, jugar a un shooter con pad nunca había sido de mi devoción y, en Xbox no tendríamos otra manera de hacerlo. Todas mis dudas se esfumaron en cuanto me puse al mando, mientras investigaba y descubría una plataforma desconocida para mi. Aquello era diferente a todo lo que había probado hasta entonces, el mando parecía cómodo, la interfaz y los menús dejaban de servir únicamente para gestionar tus partidas y, el juego...el juego era la guinda perfecta para aquella tarde, espectacular, lo mejor que había visto y probado desde hacía mucho tiempo. La primera entrega de Gears of War ha sido uno de los títulos en los que más horas he invertido sin dudarlo, un juego que con amigos acabaría suponiendo algo que ahora solo puedo echar de menos. La verdadera experiencia online en consolas estaba ante mí y la cantidad de opciones que pasaban por mi cabeza hicieron que fuese imposible que me resistiese. Dos semanas más tarde estaba con mis ahorros en mi tienda habitual con la misma ilusión que un niño pequeño.
Me gustan los videojuegos por lo que son, por lo que significan y, sobre todo, por la capacidad que tienen de hacerte vivir experiencias de todos los colores. Soy de los que piensan que, salvo contadas excepciones, no hay una plataforma peor que otra porque esto dependerá, en su mayor parte, de las prioridades de cada uno.
Durante el 2007 Wii y Playstation 3 fueron un éxito de ventas, en las tiendas estaban agotadas y, el buen hacer de Microsoft consiguió que en Xbox pudiésemos disfrutar de juegos como Lost Planet, Forza Motorsport 2, Bioshock, Lost Odyssey o Halo 3. Los shooter estaban de moda en consolas y los buenos resultados esta vez iban acompañados de buenos productos como Super Mario Galaxy, algo que no siempre es así. Para mí, durante ese año, la experiencia online de Gears of War dejó en un segundo plano al resto de títulos. Muchos los jugué pero, el vínculo y relación que tuve la suerte de crear con personas desconocidas simplemente por compartir un hobbie o una experiencia fue algo único.
Durante el año siguiente, 2008, ya tenía la suerte de poder comparar la experiencia de las distintas plataformas en primera persona y, la mayor diferencia seguía siendo la solidez del conjunto que ofrecía Microsoft. Todas tenían buenas opciones para la experiencia individual pero, mientras que en Wii y Playstation el juego online daba muchos problemas, en Xbox jugar y conectarse acabó siendo costumbre.
La bendita costumbre de sacrificar horas de sueño para jugar online un poco más cada día
Durante los años siguientes la tónica fue la misma, Wii seguía agotándose, Playstation 3 tenía sus rachas en las que también lo estaba y, en Xbox 360 seguían apareciendo grandes títulos y las versiones con mejor rendimiento de la mayoría de los juegos multiplataforma (excluyendo PC). No todo fue bueno porque también comenzaron a aparecer los primeros problemas importantes del hardware, las famosas tres luces rojas de Microsoft y la amarilla de Sony. En este punto, Microsoft estaba también un paso por delante de sus competidoras. Reconoció sus errores y además de ampliar su garantía, el servicio técnico que ofrece es desde entonces el más eficiente de los tres con diferencia. Aún así, la gran experiencia que ha supuesto para mí Xbox 360 no es simplemente ofrecer durante los primeros años ese conjunto, es el saber mantenerlo durante toda la vida activa del producto.
Esto se traduce a día de hoy en una estantería con más de cien juegos de Xbox y un par de decenas de Playstation 3 y Wii. Todos ellos tienen algo que les hace especiales por lo que, quizá algún día os cuente algo más en detalle.
Continuará...

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